miércoles, 30 de septiembre de 2015

La Prisión no siempre la pone una autoridad


"La Prisión no siempre la pone una autoridad"

A veces ya estamos encarcelados y ni cuenta nos estamos dando...
Si esto pasa... Se puede llegar a ser una imagen triste de ver.


Si llega la fortuna; en que nos encontremos lo bastante cansados como para correr, será el momento de estar mas alerta para no desperdiciar el tiempo de aprender; aprender de... vida. 

Esa que como primer trago parecerá amarga al principio; y luego a medida que se degusta y se acepta, se hará más apetecible.

Cuan inmersos nos encontramos en nuestras actividades diarias; que inclusive cuando encontramos una que nos gusta empezamos a colocarnos velos y velos de ella; que aunque livianos al principio, después de muchos empiezan a constituirse en una capa tan gruesa que nos olvidamos de mostrar lo que en realidad somos; y empezamos a creernos lo que creemos que somos... Es como si con esa actividad nos complaciéramos o entráramos a una zona de confort, de la cual nos da (en apariencia) tanta seguridad, que al final nos hace perdernos en nosotros mismos; y cuando decidimos mostrarnos como lo que somos; nos damos cuenta que esa capa solo ha sido la armadura o las rejas impuestas por nosotros mismos.

Robert  Fisher; no podría detallarlo mejor... Nos colocamos esta armadura porque tenemos miedo, y lo disfrazamos de "protección"; algunos para demostrar, poder, u honradez, o valentía, o sabiduría, etc... incluso para demostrar nuestra inmensa capacidad de amar.

Y al final si es que lo somos... ¿Por qué se quiere demostrar?.

El estar atrapado en nuestras propias rejas, o en nuestra propia prisión puede causar mucho más daño que estar encerrado tras cuatro paredes... Pero las personas no solemos percibir el sendero por donde transitamos, por eso es necesario un rescate personal; rescate personal; que se hace no una sino varias veces en nuestra vida, ya que todos estamos propensos a caer en ese sendero de la deshonestidad, de la avaricia, del rencor y hasta del odio. 

Si de vez en cuando decidimos montar esa ruta complicada, entonces cabe la posibilidad de que en algún lugar, en algún momento alguien pueda ayudarnos a quitar esa armadura.

Al final la verdad siempre será más poderosa que la espada... Y es necesario para poder ver las diferencias en otras formas de vida; ver las propias diferencias en nuestro interior. Y cuando se aprenda a aceptar en lugar de esperar, se tendrán menos decepciones... 

Ojalá; en estos tiempos donde nos sentimos más importantes; o la importancia se la damos a otras cosas empecemos a ver el valor de cada cual, y nos decidamos por lo menos para recorrer en letras; estos tres interesantes castillos; (el del silencio, el conocimiento; y el de la voluntad y la osadía) Par poder llegar a la cima, a la cima que propone el mismo Robert Fisher; y que nos da la impresión de las diversas perspectivas alejadas de un ego preponderantemente humano.


"Ahora que si mas de uno de nosotros aceptamos que tenemos una armadura que nos cuesta soltar; comprendamos que así hablemos con alguien, o busquemos apoyo por otro lado; el cambio siempre será de uno mismo; de adentro hacía afuera... Y que no hay mejor dirección que el querer quitarnos lo que nosotros mismos nos impusimos".


F. Marcela