martes, 26 de enero de 2016

Como la vida misma




"Los que no merodean pasiones; son arrastrados a lamentables precipicios" 
Pocos me entienden, pero es porque pocos escuchan; y sin embargo... Sigo bailando!

Amo mis pies por la firmeza con la que me detienen aún en los lugares que me aterran, amo mis piernas porque me llevan a los lugares a los que quiero ir, mis rodillas porque tiemblan de frío y de nervios cuando algo me gusta, defiendo mis manos a pesar de que puedan estrechar manos enemigas, porque con ellas aprendo lo que pudiera significar la discriminación a otra persona por igual, me gustan mis ojos a pesar de la similitud a los de los gatos porque los puedo cerrar y soñar despierta; es una apología que defiende la pasión por ser, esa que me dice que estoy viva cuando sonrío sola por traer a la memoria buenos momentos; me gusta aún lo que no puedo ver de mi, sentir que la sangre se me pone fría cuando el clima baja, y de repente esa sensación de calidez cuando llega un buen abrazo.

Todo es como una disposición del alma, es como la capacidad de un arte secreto de poder pensar; donde el cuerpo "la teoría de la unidad" en cualquier momento en medio de la vida puede sentir y respirar. 

Son las letras de una apasionada de la vida, y es mi caminar el que revela que ya camino por mi propia senda, la que me incita a aprovechar la noche helada; me gusta pensar en el carácter indestructible de la vida, ese que pasa si no lo aventuramos, ese que solo saluda aleteando la mano si no se la damos para sentirlo... Dicen que la suerte es una cosa que viene en muchas formas, yo digo que el destino es una de esas formas; qué difícil es no agradecer por un día semi-nublado, tan solo el imaginar que cada día tuviéramos que matar la luna, la luna se escapa... Pero imaginar que tuviéramos que que tratar diariamente de matar o trabajar por el sol... No hay duda, nacimos con suerte!!.


Es un escrito de risas y agradecimiento, es una muestra de la defensa por el valor de la vida, y ese momento que se debe vivir como si se va a terminar; una buena risa en una cosa excelente, y una cosa buena que hoy en día anda más bien demasiada escasa; pero si se encuentra a una persona que lleva en sí algo abundantemente risible, hay que estar seguros de que hay más en esa persona de lo que quizá imaginamos.






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